Avalada por sus éxitos en competición, la Aprilia Tuareg 660 Rally se presenta como una auténtica trail off-road. Una moto con carácter deportivo, un motor más lleno en bajos y medios, una electrónica muy completa y una parte ciclo realmente acertada. Una opción muy seria para los aventureros más puristas.
Aprilia fue una de aquellas marcas que en los años 90 supo dejar huella en el mundo trail con la familia Tuareg, modelos que llegaron con diferentes motores y cilindradas y que marcaron a toda una generación. Aprovechando el actual auge de las trail de aventura, la firma de Noale recuperó este nombre mítico para dar vida a una moto moderna, con una clara orientación off-road y pensada para quienes buscan algo más que estética aventurera.
La Tuareg 660 se presentó en el Salón de Milán de 2021 y rápidamente se ganó el respeto de los aficionados por su equilibrio entre carretera, pistas y conducción deportiva. Pero los usuarios más exigentes pedían un punto más de radicalidad. Y ahí entra en escena esta Aprilia Tuareg 660 Rally, una versión más enfocada al uso fuera del asfalto, actualizada además para cumplir con la normativa Euro5+.
ADN de competición
La versión Rally no nace por casualidad. Aprilia la ha desarrollado junto a sus pilotos oficiales del equipo Aprilia Racing, con Jacopo Cerutti como gran referencia. El italiano ha llevado la Tuareg a competir en pruebas de rally raid tanto en Europa como en África, logrando victorias importantes en carreras como el Campeonato Italiano de Motorally & Raid TT, el Hellas Rally, la Baja España Aragón y dos ediciones del África Eco Race, siguiendo el espíritu del antiguo Dakar.
Estos éxitos no son solo marketing. La Tuareg 660 Rally aprovecha toda esa experiencia para mejorar aquellos puntos clave que marcan diferencias cuando el terreno se complica: suspensiones, ergonomía, protección, respuesta del motor, electrónica y equipamiento específico.
Novedades respecto a la primera versión
La base sigue siendo la conocida Tuareg 660, con un motor bicilíndrico en paralelo de 660 cc con refrigeración líquida, 4 válvulas, que entrega 80 CV a 9.250 rpm y 70 Nm de par a 6.500 rpm, alimentado por inyección electrónica. Pero en esta actualización hay cambios importantes.
El motor se adapta a la normativa Euro5+ y recibe modificaciones en el cuerpo del acelerador, que pasa de 48 mm a 52 mm, además de un rediseño del conducto de admisión. Con ello se busca reducir picos, mejorar la eficiencia general y conseguir una respuesta más llena y directa.
También cambia el volante de inercia, ahora fabricado con elementos de tierras raras, reduciendo la inercia del conjunto y una configuración de la centralita distinta ¿Resultado? Un motor más vivo, con mejor capacidad de respuesta, que facilita levantar la rueda delantera, superar obstáculos y moverse con más soltura fuera del asfalto.
En el sistema de refrigeración se eliminan dos de los tres electroventiladores anteriores, manteniendo una buena capacidad de trabajo y reduciendo peso. Además, la gestión electrónica del motor se ha revisado y el acelerador electrónico ofrece una acción más directa. Todo ello se traduce en una Tuareg más reactiva, más dinámica y con más carácter.
Estética diferenciada y mejor equipamiento
A primera vista, la Tuareg en sus dos versiones, mantiene la línea general y el faro full LED y luces diurnas DRL, pero recibe un ligero restyling, con una cúpula más compacta y alta, eliminando las aletas inferiores bajo el faro y de las tomas de aire laterales. El resultado es una imagen más limpia, más estilizada. La primera diferencia entre ellas dos, es la decoración que marca distancias, dejando claro que la Rally no es una versión estándar con adhesivos nuevos.
La Rally luce una carrocería negra con detalles en rojo y violeta, además del logotipo Aprilia Tuareg bien visible. Personalmente, el conjunto me parece muy acertado. Tiene presencia, se ve agresiva y transmite esa imagen de moto preparada para meterse en faena.
Otro detalle clave es el guardabarros delantero doble: alto en su primera parte y bajo en la segunda, una solución muy de rally que además refuerza su imagen off-road.
El manillar también es específico, de color dorado, con una curvatura más elevada, una posición más alta y adelantada. Los paramanos integrados son de aluminio, más ligeros y resistentes a los golpes. El asiento cambia respecto a la estándar: gana altura, +2cm variando su mullido y mantiene una zona delantera estrecha para facilitar los movimientos del piloto.
La caja del filtro de aire sigue colocada delante del depósito, una solución pensada para un uso exigente fuera del asfalto. Queda mejor protegida del polvo y permite un mantenimiento sencillo mediante una tapa fijada con tornillos.
Detrás de la cúpula encontramos una pantalla TFT de 5 pulgadas. No cambian sus funciones principales, pero sí el material de fabricación de su soporte, ahora con fibra para reducir peso y aumentar resistencia. En el lateral de la torreta, equipa una práctica toma USB.
Parte ciclo: misma base, más enfoque rally
La estructura principal se mantiene. La Tuareg equipa un chasis de doble viga con elementos fundidos y secciones estampadas en chapa de aluminio, con el motor como parte portante. El subchasis es integrado y el basculante sigue siendo de aluminio.
Donde sí encontramos cambios importantes es en los componentes que modifican claramente sus sensaciones.
Las suspensiones Kayaba mantienen la horquilla de 43 mm y los 240 mm de recorrido delante y detrás, pero reciben un trabajo interno completamente nuevo. Se ha revisado el sistema hidráulico y se montan diferentes muelles lineales, buscando un taraje más firme, especialmente en la primera parte del recorrido. El objetivo es claro: más estabilidad, mejor absorción y mayor control en conducción deportiva.
Las llantas también cambian. Se mantienen las medidas de 21 pulgadas delante y 18 detrás, pero son fabricadas en Ergal, la delantera es más estrecha y la trasera pasa de 4,25 a 4 pulgadas. Además, desaparece el sistema tubeless y se montan cámaras, una solución más apropiada para quienes quieren usar neumáticos específicos de off-road o incluso mousse. En la Rally las llantas son doradas, mientras que en la estándar son negras.
También encontramos un guía cadena de estilo enduro, pensado para soportar mejor las oscilaciones de la cadena en terrenos rotos. El caballete lateral mejora con una base más grande, es ligeramente más largo e incluye protector para el sensor.
Otro elemento importante es el protector de bajos, ahora fabricado en aluminio, más largo y ancho, preparado para aguantar mejor los golpes contra piedras, roderas o escalones.
Y para rematar el conjunto, la Rally monta un escape específico SC Project de titanio, su propio soporte y protección de carbono, con un acabado excelente.
Nos subimos a la Tuareg Rally
Como es lógico en una trail de aventura con apellido Rally, estamos ante una moto alta. Su asiento se sitúa a 913 mm del suelo, frente a los 860 mm de la versión estándar. Esto se nota, sobre todo si el piloto mide alrededor de 1,65 m. (es el caso de uno de nuestros probadores). Con ello, llegaremos al suelo con un solo pie y deberemos de movernos con más precaución en ciudad o en maniobras lentas.
Ahora bien, Aprilia ha trabajado bien el asiento. La parte delantera es estrecha y permite cerrar mejor las piernas, algo que ayuda mucho a la hora de llegar al suelo. Además, cuando las suspensiones ya se han rodado o ajustamos la precarga, la moto cede ligeramente, permitiendo que pilotos de menor estatura, puedan tocar con ambos pies, aunque sea de puntillas.
Una vez encima, la posición de conducción es muy buena. El triángulo asiento-manillar-estriberas está bien resuelto y recuerda bastante al de una enduro grande. Se puede pilotar de pie con naturalidad, mover el cuerpo hacia delante o hacia atrás sin obstáculos y controlar bien la moto con las rodillas.
El depósito, de 18 litros, está muy bien integrado. Se ensancha en la parte delantera, pero deja una zona estrecha junto a las rodillas, algo clave para mantener una buena ergonomía en conducción off-road.
La cúpula no es regulable, pero cumple bien su función. Desvía el aire del cuerpo en carretera y no molesta al pilotar de pie. Además, su soporte de aluminio permite instalar accesorios como un soporte de móvil o tablet sin tapar el cuadro de mandos.
Precisamente esta pantalla TFT del cuadro, se ve correctamente incluso con luz directa, gracias a su visera y al ajuste automático del brillo, además al encender es utilizable rápidamente.
En carretera: carácter y mejor aplomo
Desde el primer acelerón queda claro que la Tuareg ha cambiado. La primera versión subía de vueltas de forma suave y lineal, pero quizá le faltaba un punto de carácter. Ahora el motor empuja mejor desde abajo, se siente más lleno en medios y transmite más fuerza desde el primer golpe de gas.
Eso sí, el acelerador electrónico puede parecer demasiado directo al principio, incluso algo agresivo. Por suerte, la electrónica permite jugar mucho con la configuración hasta encontrar el punto adecuado.
El sistema APRC (Aprilia Performance Ride Control) es uno de los más completos del segmento. Dispone de cuatro modos de conducción: Urban, Explore, Off Road e Individual. En los modos Off Road e Individual podemos ajustar la configuración del freno motor (AEB), control de tracción (ATC), respuesta del acelerador, más directa o menos, con los mapas de potencia (AEM), y ABS, con posibilidad de desconectarlo en ambas ruedas o solo en la trasera. Si las modificaciones no nos satisfacen, podemos volver a la configuración de fábrica.
Es recomendable dedicar un rato a entender bien el sistema, porque cambia bastante el comportamiento de la moto. En Urban la entrega es más suave, mientras que en Off Road se vuelve más directa y reactiva.
El motor ofrece mucha fuerza desde bajas vueltas y permite rodar con soltura tanto en carretera como fuera de ella. Comparada con algunas japonesas, puede parecer algo más ruidosa y menos refinada, pero a cambio transmite más carácter. También hay que comentar que el catalizador, situado en un lateral del motor y cerca del pie, y el propio propulsor, desprende bastante calor, algo que se nota especialmente en verano y que también acusan algunas de sus contrincantes.
En la caja de cambios de seis velocidades encontramos buen tacto y unas relaciones que nos parecen acertadas, con una práctica palanca de aluminio que se puede doblar la punta, minimizando posibles roturas. Elementos como el control de crucero (ACC) y el Quik Shifter (opcional), le aportan comodidad sobre todo al realizar viajes largos.
El escape SC Project especialmente desarrollado para la Tuareg, proporciona un auténtico sonido de rally, que nos gusta, pero sin ser molesto, contribuyendo a mejorar las prestaciones del motor.
Uno de los puntos fuertes de la Tuareg es el reparto de pesos. El motor está bien centrado y el depósito baja hacia la parte inferior, detrás del motor y cerca de la zona del amortiguador. Esto consigue un centro de gravedad bajo y una sensación de equilibrio muy lograda.
En carreteras de curvas, la Rally sorprende por su estabilidad. Las suspensiones más firmes reducen el hundimiento, aportan confianza y permiten entrar en curva con buen ritmo. Es menos cómoda que la versión estándar, sí, pero también más precisa y más aplomada. Aunque declara 199 kg llena, en marcha parece más ligera. Esa buena centralización de masas ayuda mucho a moverla con naturalidad, tanto en asfalto como en pistas.
La frenada Brembo, con doble disco delantero flotante de 300mm y pinzas de dos pistones delante y un disco de 260mm y un pistón detrás, junto con latiguillos trenzados en metal, cumple con nota. Tiene potencia, buen tacto y se apoya en un ABS Bosch 9MP desconectable. La maneta regulable se puede adaptar a diferentes manos y el tacto general es muy correcto.
Sobre asfalto, incluso roto, los Pirelli Scorpion Rally STR con cámara ofrecen buen agarre y estabilidad. Con ellos, la Tuareg puede alcanzar los 170 km/h de velocidad punta, aunque evidentemente no es ahí donde más sentido tiene esta moto.
En pistas y senderos; aquí empieza lo bueno
Primero: Configuración de la electrónica
Antes de meternos en tierra, conviene configurar bien los parámetros electrónicos. La Tuareg puede modificar mucho su comportamiento y eso se agradece, porque no es lo mismo rodar por pistas rápidas que meterse en senderos, piedra suelta o barro.
El acelerador electrónico responde de forma muy directa y sensible. En conducción off-road esto ayuda a levantar rápido el motor de vueltas y a jugar con la rueda trasera, aunque también exige acostumbrarse a su tacto, especialmente en zonas lentas o técnicas.
El embrague húmedo multidisco con sistema antirebote accionado por cable, nos ha gustado. Tiene buen tacto, es fino y permite jugar con él en zonas complicadas sin cansar y aporta un buen comportamiento, incluso en las reducciones apuradas.
El control de tracción dispone de tres niveles, además de la opción de desconectarlo. Funciona bien, deja avanzar la moto con una mínima pérdida de tracción y no resulta molesto como ocurre en otras trail. Además, si paramos la moto y volvemos a arrancar, mantiene la configuración seleccionada, un detalle muy práctico.
El chasis se nota algo rígido, pero podemos mover la moto con el cuerpo y cambiar de dirección con rapidez. Transmite bien lo que pasa bajo las ruedas y permite anticiparse. La única pega es que el subchasis no es desmontable. En caso de una caída fuerte que lo doble, habría que cambiar el chasis completo. La parte positiva es que con esa rigidez ofrece una de las mejores capacidades de carga de su clase.
Las estriberas tienen buen tamaño y vienen con goma desmontable. Para carretera aportan comodidad y en off-road se pueden quitar fácilmente para ganar agarre con la bota.
Suspensiones Kayaba: firmes y efectivas
Las suspensiones Kayaba, regulables en tres vías, precarga, extensión y compresión, funcionan muy bien fuera del asfalto. Tienen buen tacto, podemos rodar tranquilos o a ritmo deportivo y trabajan de forma progresiva, absorbiendo irregularidades. El amortiguador trasero con la misma regulación, lo podemos modificar mediante una práctica rueda externa.
En pistas rápidas la Tuareg Rally se mantiene firme y muy estable. Da confianza y permite abrir gas con decisión. También podemos saltar sin problema, aunque si el salto es fuerte o la recepción muy dura, puede llegar a hacer tope. Aun así, no responde con un golpe seco, lo hace de forma progresiva, al igual que en zonas pedregosas.
Es cierto que el taraje de serie puede resultar algo firme para usuarios debutantes o para quienes rueden muy despacio en terreno roto o pedregoso, especialmente si la comparamos con la versión estándar. Pero también es fácil ajustarla para adaptarla al gusto y ritmo de cada piloto.
Ayudas efectivas en la frenada
En tierra, el sistema de frenos mantiene una buena respuesta. Hay potencia de sobra y el conjunto se puede dosificar bien, aunque para nuestro gusto el freno trasero resulta más reactivo que el delantero.
El pedal tiene poco recorrido y se nota muy directo. Esto permite derrapar con facilidad, cruzar la moto y colocarla en las curvas, pero también exige tacto. En alguna ocasión, combinando baja inercia del motor y frenada fuerte, la moto puede llegar a calarse, por lo que conviene estar atento y jugar con embrague y freno.
El ABS en modo off-road es menos intrusivo y permite cierto juego. Pero si queremos ir realmente rápido, lo mejor es desconectarlo por completo, delante y detrás. Lo bueno es que, una vez desconectado, aunque paremos la moto, al volver a arrancar sigue desconectado.
Además, Aprilia ha incorporado accesos rápidos muy interesantes. Desde el mando del control de crucero, en modo Off Road, podemos eliminar rápidamente el ABS trasero o desconectar el control de tracción moviendo la leva durante unos segundos, arriba o abajo. También podemos desconectar el ABS de ambas ruedas manteniendo pulsado el botón del modo de conducción, aunque en este caso, al apagar y encender la moto, vuelve a activarse.
Cuando el terreno se complica
En senderos y tramos técnicos, la Tuareg Rally sorprende. No es una enduro, evidentemente, pero tiene un dinamismo muy logrado para tratarse de una trail bicilíndrica. Podemos movernos con soltura, cambiar de dirección con el cuerpo y atacar zonas complicadas con bastante facilidad y confianza.
Ahora bien, hay que tener claro qué llevamos entre manos. Su altura libre al suelo es de 240 mm, correcta pero no sobrada. En pasos muy rotos, trialeras, roderas profundas o zonas de piedra, el volumen de los bajos, el catalizador y los colectores pueden llegar a rozar. Por suerte, el protector de aluminio de 5mm cumple muy bien su función.
También se agradece la rejilla de protección del radiador de serie, útil frente a pequeñas piedras o ramas. Y cuando toca bajar de la moto y moverla a mano, las asas interiores bajo el asiento ayudan bastante.
Donde sí encontramos un límite claro es en los neumáticos. Los Pirelli Scorpion Rally STR funcionan bien en asfalto y pistas secas, pero en tierra suelta, barro o terreno mojado pierden tracción y agarre con facilidad. Incluso bajando presiones no ofrecen el grip necesario para un uso off-road exigente. Quien quiera meterse en zonas técnicas de verdad debería montar neumáticos más específicos. Un cambio que se agradecerá mucho.
Otro detalle mejorable es el caballete lateral. En zonas bacheadas llega a tocar con el talón de la bota, dejando una sensación algo extraña. No es grave, pero con el paso de los kilómetros puede llegar a incomodar.
Nuestra conclusión
Nos bajamos de la Aprilia Tuareg 660 Rally con ganas de seguir montando. Y eso siempre es buena señal.
Nos ha gustado su carácter, su dinamismo y la forma en la que combina los dos mundos para los que ha sido creada. En carretera se muestra estable, segura y con potencia suficiente para rodar a buen ritmo. En pistas y senderos mantiene una agilidad sorprendente, una electrónica muy útil y una parte ciclo que permite disfrutar de verdad.
Aprilia ha hecho un gran trabajo con esta Rally. No es solo una Tuareg con decoración más agresiva. Es una moto más enfocada, más firme, más reactiva y con un comportamiento claramente orientado al off-road auténticamente deportivo, pero que nos sigue permitiendo una utilización diaria entre la ciudad, salir a explorar rutas de montaña, viajar y aventurarse entre los desiertos más fascinantes y remotos del mundo con total garantía o incluso salir a competir.
A la vez, luce una estética muy acertada, buenos acabados y un equipamiento completo. Las revisiones se realizan cada 10.000 km y dispone de hasta 4 años de garantía, todo ello, con un precio PVP de 14.050 euros, aunque actualmente hay una promoción que reduce su precio en 12.800€, una cifra realmente interesante para quienes buscan una trail bicilíndrica con auténticas capacidades fuera del asfalto.
Para los que quieran viajar, Aprilia ofrece múltiples accesorios opcionales: Además del quickshifter, puños calefactables, sistema antirrobo, soportes, maletas, alforjas y conectividad mediante Aprilia MIA para smartphone.
El saber hacer italiano se nota en esta Tuareg. No solo en su estética, también en su carácter, en su dinamismo y en esa personalidad tan propia. Una auténtica trail off-road con merecido apellido Rally. “Orgoglio italiano”.
Agradecer la colaboración en el Test de Piaggio Media por la cesión de la Aprilia y de nuestro probador. Equipación piloto HEBO
Carácter racing muy marcado.
Motor más lleno en bajos y medios.
Suspensiones Kayaba firmes y efectivas.
Electrónica muy completa y personalizable.
Gran equilibrio entre carretera y off-road.
Estética diferenciada y acabados de calidad.
Buena ergonomía para pilotar de pie.
Altura del asiento exigente para usuarios bajos.
El acelerador puede resultar demasiado directo al principio.
El catalizador desprende bastante calor.
Neumáticos limitados para off-road técnico o barro.
El caballete lateral puede rozar con la bota en zonas bacheadas.
Fuente y Fotos: EM Trail© / DZ Studiio©










































