La nueva Campeona del Mundo de Motocross Femenino aterrizó el martes pasado en la Terminal 1 del aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, tras un largo viaje desde Australia, ya a la llegada, tuvo un homenaje sorpresa.
Daniela apareció por llegadas sin saber qué le esperaba: Familiares y amigos acudieron al aeropuerto con camisetas de campeona del mundo y pancartas para celebrar su histórico título mundial, logrado el domingo en Darwin.
El recibimiento emocionó a Daniela, que no esperaba una bienvenida así tras un viaje tan largo y con el título aún reciente, sus primeras declaraciones fueron;
“Decir ‘soy campeona del mundo’ todavía me cuesta asimilarlo. Es algo que llevo soñando desde que era muy pequeña y ahora que lo tengo, parece increíble”, reconocía Daniela a su llegada.
De cruzar la meta a volver a casa
Han pasado pocos días desde que Daniela cruzó la bandera de cuadros en Australia y se proclamó campeona del mundo, pero para ella todavía resulta difícil poner palabras a lo ocurrido.
La piloto de Lloret de Mar, sabía, al cruzar la meta de la segunda manga, que había hecho todo lo que estaba en sus manos. Sin embargo, fue al encontrarse con su equipo celebrando cuando terminó de comprender que el sueño que perseguía desde los tres años se había hecho realidad.
“Fue una mezcla de muchísimas emociones: felicidad, alivio, orgullo… y pensar en todas las personas que habían estado conmigo para llegar hasta ese momento”, explica.
Ahora, ya de vuelta en España, empieza una segunda parte de la celebración: compartir el título con todas las personas que han formado parte del camino.
“Este título no es solamente mío. Hay muchísima gente que ha puesto su granito de arena durante todos estos años, y poder celebrarlo aquí, con mi familia, mis amigos y toda la gente que me ha apoyado desde el principio, lo hace todavía más especial. Ellos han vivido conmigo los buenos momentos, pero también los momentos difíciles.”
Catorce años después, el sueño de aquella niña se ha cumplido
Daniela tenía tres años cuando se subió por primera vez a una moto. Catorce años después, continúa subida a ella, pero ahora lo hace con un título mundial que durante toda su infancia y adolescencia imaginó como un sueño.
Preguntada por qué le diría hoy a aquella niña de tres años, Daniela lo tiene claro:
“Le diría que siga disfrutando de cada momento, que nunca deje de soñar y que confíe en sí misma. Y seguramente le diría que todo ese esfuerzo va a valer la pena. Que algún día va a cumplir ese sueño que tiene cuando se sube a la moto.”
Un camino que no ha sido sencillo. Antes de conseguir el título mundial, Daniela fue subcampeona del mundo en 2023 y 2024 y terminó tercera en 2025. Tres temporadas entre las mejores del mundo que, lejos de quedar atrás, han sido fundamentales para construir la campeona que es hoy.
“Estos años me han hecho madurar muchísimo, tanto como piloto como persona. He aprendido a gestionar mejor los momentos difíciles, a tener paciencia y, sobre todo, a no dejar de creer aunque las cosas no salieran como quería.”
Para Daniela, aquellos resultados forman ahora parte de un mismo camino.
“Los dos subcampeonatos y el tercer puesto también forman parte de este título, porque de cada uno aprendí algo que me ha ayudado a llegar preparada a este año.”
Lo que no aparece en una clasificación
Detrás de una campeona del mundo hay mucho más que un podio, una bandera de cuadros y un trofeo. Hay entrenamientos, viajes, lesiones, días difíciles y sacrificios que no aparecen en ninguna clasificación.
“Desde fuera se ve el resultado, el podio y ahora el título, pero detrás hay muchísimas horas de entrenamiento, viajes, sacrificios, lesiones, días malos y momentos en los que tienes que seguir aunque no tengas ganas”, explica.
Uno de los mayores sacrificios, reconoce, ha sido renunciar a momentos con su familia y sus amigos.
“Este deporte requiere muchísimo tiempo y dedicación, y muchas veces tienes que elegir entre hacer lo que haría cualquier chica de mi edad o seguir trabajando por tu sueño.”
Ese camino también ha incluido momentos de incertidumbre durante la propia temporada 2026. Uno de los más complicados llegó cuando perdió el liderato del Mundial por una diferencia mínima después de haber llegado a aquella carrera como líder y tras haber estado enferma.
“Ese momento me enseñó que un campeonato no se gana en una sola carrera. Había que mantener la calma, seguir trabajando y confiar en todo lo que habíamos hecho durante el año.”
Un campeonato que también pertenece a quienes estuvieron detrás
Daniela insiste en una idea que ha acompañado toda su carrera: aunque sea ella quien está encima de la moto, el resultado pertenece a muchas más personas.
“Yo soy la que está encima de la moto, pero detrás hay un equipo enorme: mi familia, mis mecánicos, entrenadores, amigos, patrocinadores y todas las personas que han confiado en mí.”
Y añade:
“Muchas veces ellos han creído en mí incluso cuando yo misma tenía dudas. Este campeonato también es suyo.”
Por eso, el recibimiento de este martes en Barcelona tenía un significado especial. Después de meses de viajes, carreras y trabajo, Daniela podía celebrar por primera vez el título junto a muchas de las personas que han formado parte de su historia desde el principio.
La primera española y un nuevo camino para las que vienen detrás
Con su victoria en Darwin, Daniela se convirtió en la primera española campeona del mundo de motocross femenino. Un logro histórico que la piloto afronta también como una oportunidad para abrir camino a las generaciones que vienen detrás.
“Es un orgullo enorme y también una responsabilidad bonita. Saber que soy la primera española en conseguir este título significa que, a partir de ahora, otras niñas pueden ver que es posible.”
Daniela quiere que su historia sirva precisamente para eso: demostrar que el motocross también puede ser un lugar para las niñas que empiezan hoy.
“Me gustaría que una niña que empiece hoy en motocross piense que puede llegar hasta donde quiera, independientemente de que sea un deporte que tradicionalmente haya tenido más presencia masculina. Si mi historia puede servir para que otra niña persiga su sueño, para mí ya tiene muchísimo valor.”
El título no es el final
Después de perseguir el Campeonato del Mundo desde que era una niña, Daniela tiene ahora la oportunidad de disfrutar de algo que durante años imaginó.
Pero no piensa que este sea el final del camino.
“He conseguido el sueño que tenía desde los tres años, pero no creo que aquí se acabe nada. Ahora quiero seguir creciendo, seguir ganando y marcarme nuevos objetivos. Quiero disfrutar de este momento, pero también pensar en todo lo que todavía puedo conseguir encima de una moto.”
Y, al mirar atrás, reconoce que precisamente el título da un nuevo significado a todo lo vivido.
“Los momentos malos, las derrotas, los sacrificios… ahora forman parte de la historia que me ha llevado hasta aquí. Y eso hace que este campeonato tenga todavía más valor para mí.”
Tras su llegada a Barcelona, comienza ahora una nueva etapa para Daniela Guillén: la de disfrutar en casa del título mundial que durante tantos años persiguió lejos de ella.
La niña que se subió a una moto con tres años ya ha cumplido su sueño. Y ahora, con 20 años, la primera española campeona del mundo de motocross femenino empieza a descubrir todo lo que significa haber hecho historia.
Fuente y Fotos; Carlota Solana© /MXGP© / Juan Pablo Acevedo©























